Taller de Filosofía – Angustia y asombro: el diálogo socrático como violación hermenéutica

Quizá la angustia no sea otra cosa que la versión moderna de una vieja experiencia genuínamente filosófica: la del asombro, la de la perplejidad. Quizá tengan entonces algo que enseñarnos los griegos acerca del modo de hacerse cargo de la angustia. ¿Dónde tenía lugar en Platón la experiencia del asombro? En el diálogo. El diálogo socrático, tal como nos lo transmite Platón, no busca un consenso civilizado en torno a conflictos que fuera de la Filosofía se resuelven por los puños. Al contrario, es extremadamente violento, porque no daña nuestra piel o nuestros huesos, sino que, desnudándonos de nuestras convicciones previas, daña el concepto de nosotros mismos con el que nos protegemos de la exterioridad.

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