Taller de Filosofía-En ese mundo en cada caso nuestro, en cada caso compartido (Lectura de “El concepto de tiempo” de Heidegger)

La experiencia del tiempo es la de un desaprendizaje de lo que sé sobre mí para abrir paso a la interrogación. Una interrogación que, progresivamente, va desprendiéndose de su objeto, hasta constituirse en “perplejidad sin objeto”.

Este es el punto en el que nos dejaron las especulaciones llevadas a cabo en la pasada sesión. Pero no constituye, por supuesto, una respuesta satisfactoria a la cuestión del tiempo, que ahora parece que ha sido situada, en terminología de Heidegger, en “aquello que somos en cada caso nosotros mismos”. Esta fórmula tan extraña no define, sólo señala el lugar a la que la pregunta por el tiempo nos ha llevado.

¿Qué somos, pues, en cada caso nosotros mismos? Hubiéramos querido poder contestar, pero resulta que para ello se muestra necesario plantear primero otras preguntas que presuponen la respuesta que buscamos: ¿dónde somos en cada caso nosotros mismos?¿con quién?¿qué quiere decir con?¿qué quiere decir quién?

Tampoco hallaremos respuesta, pero sí estableceremos el lugar, el dónde del quién y el del con, que se convertirá así en el dónde de nosotros mismos: el mundo. Este mundo ya no es la naturaleza de la ciencia sino, por así decir, “aquello acerca de lo cual somos cada uno de nosotros con los otros”.  Mundos los habrá entonces tantos como relaciones entre quienes los comparten. ¿Soy, pues, otra cosa que el mundo? ¿Qué mundo?

Lo que sí tendremos claro es que no hay otro mundo que el compartido. Por eso, la semana que viene, tendremos que hablar de cómo se comparte ese mundo. En términos de Heidegger, del habla.

¿Qué es hablar? ¿Alguien se atreve a contestar?

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