Taller de Filosofía: la razón, dentro de los límites de la religión

Decididos a abordar el estudio de las categorías  de Kant, el repaso de su precedente aristotélico nos ha devuelto, una vez más, a cuestionar el valor del conocimiento para el uno, para el otro, y para nosotros mismos. Parece que nunca se golpea lo suficiente el prejuicio de la adecuación de la ciencia a la realidad como para romperlo. El experimento todavía hoy se considera comprobación de esta adecuación, y se pasa por encima su dimensión productiva de la realidad. ¿No será el experimento científico el ritual de una ciencia más religiosa de lo que está dispuesto a admitir, y el laboratorio su templo? A mí, esta reflexión me hace pensar que quizás las transformaciones del químico y las transubstanciaciones del sacerdote estén más emparentadas de lo que pensamos. A los participantes, les incita a constatar en su entorno profesional que el producto teórico de la vocación científica de Freud puede terminar convirtiéndose, para algunos, en un catecismo.
Si el laboratorio no basta, algún día tendremos que dedicarnos a buscar un criterio que nos permita distinguir los usos científicos de los usos rituales de una teoría.

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