Taller de Filosofía: Para mí, pero contigo. El reconocimiento dialéctico de la ‘otroconciencia’

Me pregunto: ¿qué soy?, pero lo único que puedo responder es qué no soy. Ésta es la tragedia de la autoconciencia. El mundo se va construyendo ante mí a base de esas respuestas negativas. Cada objeto es un obstáculo, un límite a superar, a fagocitar para desactivarlo como límite, aunque sólo sea para darme de bruces contra otro límite ulterior. Así se van sucediendo en mi conciencia los objetos.

Aunque utilice una terminología diferente, el Psicoanálisis no trabaja la llamada elección de objeto de una manera sustancialmente diferente a como lo hace el Idealismo alemán. Pero la amplitud con que Freud concibe ese objeto, que tanto puede ser un sujeto como una ciencia o un ideal, sugiere una serie de preguntas que quizás puedan trabajarse mejor retomando algunas reflexiones más propias de la Filosofía. ¿Cualquier otro es un ? ¿Puedo yo, desde mi autoconciencia, reconocer a otro como autoconsciente? ¿Hay una diferencia sustancial entre la elección de un objeto autoconsciente y otro que no lo es? ¿O hay subjetividades distintas a las del sujeto concreto, con nombre y apellidos, de las que se pueda predicar también la autoconciencia? ¿Pueden una ciencia, una religión, una producción artística ser autoconscientes? En definitiva: ¿qué hace del otro un ? Y, si el tú es, a su vez, autoconsciente, ¿somos nosotros que lo elegimos, o él que nos elige? ¿Quién elige a quién? ¿Hay, en definitiva, elección, o sólo nos lo parece?

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