La lectura agrava el efecto invernadero.

Siento ser portador de semejante noticia en un día como este, pero hay que decirlo: la fabricación de un libro genera 34 Kg de CO2.* ¡Que alguien pare esto! ¡Dejen de leer!¡Saquen esos puestecillos de la calle! ¿Nos asfixiaremos en nuestros detritus intelectuales? Pero esta misma pregunta me da la respuesta: quizás baste con que compremos sólo los libros que de verdad vayamos a leer. Nuestros pulmones respirarán mejor. Y nosotros también.

*Toni Solanas, Dani Calatayud and Coque Claret: 34 Kg de Co2 (Generalitat de Catalunya, 2009)

Anuncios