¿Una crisis de ignorancia?

El comentario de actualidad en la radio (escúchalo en DERF agencia federal de noticias)

Es sabido que el sistema educativo se encuentra hoy en España en plenoproceso de deconstrucción

Las universidades pierden profesores e investigadores, los institutos de enseñanza secundaria masifican sus aulas, todo en nombre de la reducción del déficit público que constituye, nos dicen, la condición que Alemania pone para rescatar el sistema bancario. Pero cuando, hace algunos años, Alemania llevó a cabo su propia disminución del déficit público, no sólo mantuvo, sino que aumentó la inversión en educación.

Por otro lado, sí, Europa exige a España recortes, pero es España, o su gobierno, quien decide recortar en lo que recorta y no, por ejemplo, en el tren de alta velocidad o en la compra de aviones militares.

La destrucción del sistema educativo español no sólo nos ofrece una radiografía actual de nuestra dependencia económica con respecto a Europa y de qué hacemos con esa dependencia. Se trata de un proceso que se viene gestando desde hace tiempo, incluso en los años de grandes inversiones en Educación, porque fue entonces cuando se decidió que no se trataba tanto de enseñar como de formar futura fuerza de trabajo. Si la filosofía o la historia no hubieran disminuido tanto su presencia en los programas educativos, si antes de enseñar a los adolescentes a usar una hoja de cálculo alguien les hubiera
explicado, por ejemplo, qué es el dinero y cómo y por qué surgió, sabrían que los sistemas de crédito han surgido una y otra vez (en la Roma, la Grecia, la China o la India antiguas) precisamente cuando se ha abolido la esclavitud, no para enriquecer a los acreedores con los intereses, sino para darles el derecho de disfrutar de la fuerza de trabajo de los deudores a cambio del aplazamiento del pago de deudas imposibles de pagar.

¿Historia antigua? Quizá conocerla nos hubiera permitido sospechar cuando, en la segunda mitad de la década del 2000, en España los bancos estaban otorgando créditos hipotecarios a un interés inferior a la inflación. Además, sabían perfectamente que la vivienda estaba sobrevalorada. En los años del gran crecimiento de los precios, sólo en Barcelona las inmobiliarias retenían decenas de miles de pisos vacíos, así que no era una cuestión de oferta y demanda. ¿Dónde estaba, pues, el negocio? Les hubiera resultado más lucrativo invertirlo en cualquier otra cosa.

A menos, claro, que el impago de una parte de las hipotecas formara parte del plan. En España, los bancos son los propietarios mayoritarios de las principales empresas.1 Las mismas que ahora están renegociando masivamente a la baja las condiciones laborales de sus 1 http://clubdebolsa.wordpress.com/tag/empresas-espanolas/ trabajadores. ¿Quién se va arriesgar a perder el puesto de trabajo teniendo una cuota que pagar durante sus próximos 40 años?

Destierran las humanidades de la Educación española argumentando que ahora toca formarse para encontrar trabajo. Lo que no quieren es que sepamos que, con las hipotecas, no nos hicieron reconocer deudas legítimas, sino una forma nada nueva de servidumbre.

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