La pinza mediática en España

Los periódicos de todo el espectro político se unen contra el gobierno: ¿qué hay detrás?

El comentario de actualidad en la radio (escúchalo en DERF agencia federal de noticias)

Con especial insistencia en los últimos días, circulan por los medios de comunicación y por las redes sociales diferentes “listas” de propuestas de acciones que puedan sacarnos de la parálisis con que los ciudadanos asistimos al lamentable espectáculo que nos ofrecen desde hace ya tiempo las instituciones llamadas “democráticas” pero, sobretodo, que nos permitan detener la trágica realidad de los despidos y los desahucios.

Huelgas, manifestaciones, nuevas elecciones, listas abiertas en los partidos, leyes de control a los bancos, segregación territorial… Desde luego, que todas estas cosas se llevaran a cabo tendría un valor revulsivo nada desdeñable, pero también es cierto que estas propuestas van adquiriendo ya un cierto sabor a viejo. No sólo por repetidas, sino porque ninguna convence de que lo que pudiera surgir de ese nuevo orden resultara fundamentalmente distinto de lo que tenemos ahora.

Italia llevó a cabo hace unos años una magna operación de regeneración de una clase política sostenida por la Mafia. ¿Qué nueva clase política surgió de ese esfuerzo? El populista Berlusconi. ¿Quién ha desalojado al corrupto Berlusconi? Monti, el aliado de la gran banca. No sé como valoran los ciudadanos italianos el cambio de una servidumbre por otra (o si realmente ese cambio ha sido tal). El caso es que no son pocos aquí quienes empiezan a ver detrás de la pinza mediática con la que atenazan al gobierno los dos grandes diarios de la socialdemocracia y de de la derecha más recalcitrante (El País y El Mundo) una conspiración de los grupos financieros que los sostienen. Hay hasta quién opina que todo el movimiento 15-M estuvo ya espoleado desde esos mismos grupos.

Aunque siempre me resultó sospechoso el espacio que diarios nada alternativos dedicaron a esas manifestaciones y acampadas, pienso que sería excesivo atribuir exclusivamente el mérito de las mismas a una conspiración ultraliberal. Pero, volviendo a las “propuestas de cambio” de que hablábamos al principio, creo que esta sospecha nos da la clave de por qué hay una institución, la banca, para la que no se prevé nunca ninguna medida de combate ciudadano. Todas las acciones que se sugieren van destinadas a minar el funcionamiento de las instituciones democráticas, ninguna entorpecer el de la banca.

Dejaremos para otro día elaborar esa lista de propuestas, porque primero hemos de analizar la causa de que no se contemplen que, además de una cuestión de manipulación mediática, es de instrucción: hoy, pocos saben en qué consiste en realidad eso que pasa por sus manos cada día: el dinero.

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