Splendor Caritatis

¿Será este Papa Francisco el encargado de convertir a la Iglesia en el azote del Capitalismo, y al Banco Vaticano en un Banca Ética? ¿O se puede ser, a un tiempo, caritativo con los que no tienen nada y solidario con los que lo tienen todo?

Programa emitido en Rico al Cuadrado

Mi escaso optimismo no tiene tanto que ver con los posibles episodios incómodos en la biografía del elegido, como con la histórica necesidad que la Iglesia ha tenido siempre de la figura del pobre para hacer brillar su propia riqueza. Espiritual, claro, pero también de la otra, la que mantiene un paraíso fiscal en el corazón de Roma.

En España, una larga tradición nos hace torpes para diferenciar la Caridad de la Solidaridad. Pero, sobretodo ahora que los servicios sociales y la educación están retornando a las manos de la Iglesia, es fundamental distinguirlas. La Solidaridad integra el proyecto vital del otro en el mío, y nos dignifica a los dos como dignifican todas las iniciativas que unen a los seres humanos en un proyecto común. La caridad, en cambio, es un poder que ejerce el que tiene sobre el que no tiene, el que sabe sobre el que no sabe, el que puede sobre el que no.

La solidaridad tiene lugar entre iguales, y cuando encuentra diferencias quiere hacerlas desaparecer. La caridad nunca se da entre iguales, al contrario, reafirma la diferencia.

La caridad puede revestirse de formas solidarias. Bergoglio, dicen, va en metro y cocina. Pero en la Iglesia el hábito sí hace al monje. Históricamente, la Iglesia católica ha resultado experta en apoyar todo tipo de explotaciones aliviando algunas de sus consecuencias más extremas. Justo ahora que parece que Latinoamérica construye una senda propia por la que caminar sin la dependencia del capital internacional, ¿qué mensaje envía la elección de este Papa tan caritativo con los pobres, tan solidario con los poderosos?

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch
http://www.filosofiapractica.com

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