¿A quién beneficia el desempleo?

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España “celebró” la semana pasada la superación de los 6 millones de parados · No lo celebran los propios desempleados, claro, pero alguien hay que lo debe celebrar para que las medidas más obvias no se lleguen a tomar · ¿Por qué?

(Radio en Ricoalcuadrado 7/5/2013)

Cuando tenemos dificultades para pagar una deuda económica contraída, intentamos buscar los medios por los que conseguir el dinero necesario para satisfacerla. El primero en el que pensamos, si lo hacemos honestamente, es nuestra capacidad de trabajar. Pues bien, esto es justo lo que en este país es cada vez más difícil.

Pero lo es porque el propio Estado, que es quien establece las normas de juego y el que tendría que dar ejemplo, se enfrenta a su deuda no produciendo más, sino contrayendo nuevas deudas para pagar las antiguas.

Ciertamente, España había crecido a golpe de crédito. Pero otros países también (cuando las barbas de tu vecino veas cortar…). No sólo eso, sino que el endeudamiento es consubstancial al crecimiento económico, ese dogma en que se fundamenta el capitalismo. Y, ojo: lo que pone en crisis la solvencia crediticia de un país, en ese sistema, no es, como nos diría el sentido común, la confianza en su capacidad de devolver los créditos, sino la confianza en su disposición a endeudarse más.

Dicho de otro modo, para destacar el absurdo de la situación: lo que hace de un crédito un crédito desde el punto de vista capitalista, es que se espera que sea devuelto por medio de un nuevo crédito. En el momento en que a alguien se le ocurra devolverlo sólo trabajando, sin solidarizarse con la espiral crediticia; en el momento en que alguien se ponga como ideal satisfacer de una vez por todas sus deudas, el sistema entra en crisis.

Esto, lo que excluye, es la pertinencia de una economía de supervivencia. Aquellos individuos que no muestren disposición a endeudarse más de lo que están, bien porque sitúen sus expectativas fuera de las que alimenta la sociedad de consumo, bien porque, sencillamente, su capacidad de endeudamiento está saturada, ya no interesan.

Esto es importante entenderlo para dejar de asombrarse ante la aparente ceguera de nuestro sistema bancariogubernamental, que parecería no darse cuenta de que, mientras el Estado emita deuda a intereses suculentos, al menos en Europa, cercanos al 6%, difícilmente el dinero disponible para ser prestado irá a parar a la financiación de las iniciativas empresariales de ningún particular. Pasada esa regulación de empleo de dimensiones mastodónticas que fue la pérdida de dos millones de puestos de trabajo en el sector de la construcción entre 2008 y 2010, el actual crecimiento del desempleo tiene ahora esta razón de fondo, la falta de financiación. Pero es que este crecimiento del desempleo interesa, al menos mientras sea a costa, insistamos, de aquellos que ya “sólo” aspiraban a tener una vida digna, modesta pero autónoma y, escarmentados, se proponían trabajar, ahorrar y devolver sus préstamos. No es que los bancos no quieren que devuelvan esos préstamos, pero les resulta más rentable que el Estado los mantenga con 400€ al mes, contratar a 10.000 Km de distancia a quien haga el trabajo por todavía menos de esos 400€ (es decir, que la suma de el subsidio estatal y el sueldo del trabajador, por ejemplo, chino, resulten inferiores al sueldo del trabajador español), y que el dinero disponible siga alimentando la burbuja de la deuda; que siga poniéndose en manos de quienes, precisamente porque pueden ir devolviendo sus créditos, van a pedir más préstamos.

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch
http://www.filosofiapractica.com
Rico al Cuadrado.

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