CONGRESO PENSAR LA TRADUCCIÓN: LA FILOSOFÍA DE CAMINO ENTRE LAS LENGUAS

 Las dificultades propias de la traducción filosófica, ¿son de orden meramente técnico? ¿Por qué traducciones manifiestamente erróneas han conseguido perpetuarse durante decenios? Los términos clave de la filosofía y, por tanto, aquellos que más estudio y debate han suscitado, son los que concentran un mayor número de errores a la hora de llevar a cabo su traducción. ¿No se hará necesaria una explicación de otro orden? En el marco del congreso que el Departamento de Humanidades de la UC3 de Madrid dedica a la traducción, intentaré contestar a estas preguntas y a las que surjan en el camino. A partir del  análisis freudiano de la Unheimlichkeit (desconocida por algunos como lo siniestro o, peor, como lo ominoso) investigaré  si los errores de traducción en filosofía (empezando por la propia traducción de Unheimlichkeit)  no constituirán  en realidad una defensa contra la angustia que despiertan sus conceptos clave y, en general, si la traducción filosófica es una herramienta de acercamiento a los textos originales, o más bien de alejamiento de esa angustia que la filosofía quiere siempre despertar en aquél que quiere pensar.

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Xerrada: La psicoanàlisi i el sentit dels somnis

Els somnis han exercit sempre un poderós atractiu sobre la humanitat. Des d’antic se’ls ha considerat portadors d’un missatge l’origen del qual trascendeix al subjecte: els deus antics, el destí, el Deu del monoteisme, el futur, els morts… Les postures racionalistes sempre els han menystingut com un deliri producte de la desconnexió amb la realitat que experimentem durant la son, al mateix temps que les posicions irracionalistes han volgut veure en ells una veritat superior a la proporcionada per la percepció i la seva elaboració racional.

El fet d’atorgar un paper destacar als somnis, avui dia sembla col·locar la Psicoanàlisi del costat de l’Irracionalisme. Però al 1900, any de publicació de La interpretació del somnis, suposava justament el contrari. La burgesia alemanya s’avorria amb la complexitat a que havien arribat la filosofia i la ciència a finals del S.XIX, i trobava més divertit deixar-se fascinar per l’orientalisme, l’espiritisme i tota mena de disciplines portadores de coneixements la comprensió dels quals reclamava imaginació, però no esforç. Als salons socials es parlava amb els morts i s’explicaven somnis, de manera que es van popularitzar diccionaris que facilitessin la seva interpretació.

A la seva pràctica clínica Freud es va trobar, doncs, que els somnis tenien una enorme presència a la vida dels seus pacients. Però, en lloc de veure el seu origen en un ésser trascendent en el que no va creure mai, se’n va adonar,, que eren el producte de l’afebliment del refús que la nostra consciència racional i moral experimenta, durant la vigília, vers els pensaments i desitjos inacceptables per la societat en que vivim. Reconstruir, doncs, el sentit dels somnis no era una qüestió de diccionaris, sinó d’associació lliure a partir dels seus continguts.

Més enllà de la teoria i la pràctica psicoanalítiques, la reflexió freudiana sobre els somnis ens pot ajudar, doncs, a reconèixer-los un paper a la nostra vida, i a aprendre també una altra manera d’interpretar, no només els somnis, sinó en general els nostres actes, desitjos i manifestacions.

La pareja ha muerto

Reseña de la charla mantenida el 20 de abril de 2012 en el Espacio Psicoanalítico de Barcelona,

Jose María Blasco (Psicoanalista)

Henrik Hdez.-Villaescusa (Psicoterapeuta, Asesor filosófico)

El pasado viernes convocamos a quien quisiera escucharnos para comunicar una noticia: la defunción de la pareja. Ciertamente, se nos puede acusar de emular el Dios ha muerto de Nietzsche, pero es que la situación es similar: la gente acude a consulta quejándose de su pareja, cuando quizás sus querellas sean con la pareja, esto es, con la institución misma. Pero es que, incluso en este caso, cabe preguntarse si el asunto no estará en que, como tal institución, ha dejado en realidad de existir, y nuestros conflictos provienen entonces de que nos las habemos con un fantasma.

Sólo puede tramitarse el certificado de defunción de algo que alguna vez nació, así que hemos considerado útil explicar que la familia surgió con la sedentarización del hombre y el surgimiento de la propiedad. Se sabía trabajar el metal, pero no analizar el ADN para determinar la paternidad, así que cuando el hombre decidió que la propiedad era suya y no de la mujer, la única manera de asegurar que sus hijos eran sus hijos fue encerrarla en casa a cuidarlos.

El del carácter natural de la pareja no es el único mito que hemos derribado. También hemos recordado que el matrimonio fue siempre un contrato mercantil, hasta que a alguien se le ocurrió creerse que en el Romanticismo del S.XVIII se escribía de amor para ponerlo en práctica. Hemos cuestionado a continuación que la unión sexual tenga algo que ver con la unión personal y planteado, con Nietzsche, que tal vez ocurra al contrario, que la condición para que dos personas se unan es el más profundo desencuentro entre lo que cada uno quiere del otro. La igualdad, en fin, no sólo no sostiene la pareja, sino que constituye la semilla de su destrucción, porque toda igualdad es igualación y, por tanto, agresividad ejercida sobre el otro. El proyecto común, por tanto, resulta ser otro mito que se lleva por delante a la pareja y al proyecto mismo, porque acaba convirtiéndose en la relación como proyecto que, como tal, es siempre un espacio vacío.

La pareja, como la conocíamos, ha muerto. En todo caso, parece que ya sólo podría mantenerse algo nombrable como tal en un ya no saber qué es. Es el reto que hemos dejado planteado a quien no haya agradado la noticia que hemos traído.