Arqueología anarquista de la deuda

buy-from-tanImprimir

Sin duda, el libro de Graeber constituye una lectura imprescindible para comprender el momento histórico en que nos encontramos, más allá de tecnicismos económicos que nos impiden adquirir una perspectiva suficiente sobre los aspectos antropológicos, incluso psicológicos y sociológicos de la economía capitalista.

Es, en efecto, un gran libro de Historia, pero también un gran libro de historias, las que el pensamiento capitalista se ha contado a sí mismo (y a todos) acerca de su origen. Que si las economías de intercambio precedieron a la moneda, que si la moneda precedió al crédito… sí, ¿a que todo eso nos parece evidente? En todo caso, nos lo parecía hasta la lectura del impresionante trabajo de Graeber.

 

Anuncios

No nos moverán

La corrupción, el paro, el desempleo… estamos asediados. Pero no, no, no nos moverán.

Programa emitido en Rico al Cuadrado

Ese es, recordarán los lectores, el lema que aunó a los ciudadanos que intentaron resistir, sin final feliz, el asedio de las tropas rebeldes en Madrid, en nuestra triste guerra fratricida (¿por qué la llaman civil?). Y parece que esas palabras hayan vuelto a unificarnos en torno a ellas, pero esta vez con un significado distinto: pase lo que pase, hagan lo que hagan, perdamos lo que perdamos, aquí no se mueve nadie, como en las fotos con cámara antigua de larga exposición. En tiempos de tribulación no hacer mudanza, aconsejaba el jesuíta. Pero sospecho que no se refería a esto, a agachar la cabeza, a procurar por lo mío, a esperar.

 

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch

Familia y Capitalismo

Las vacaciones son el símbolo del Capitalismo, y la desorientación de las familias que se pasean por las playas de sus acreedores, el de nuestra quiebra social

Programa emitido en Rico al Cuadrado

bebé marcasEscribo desde un destino vacacional del sur de Catalunya. Esto significa que en períodos como este que ahora termina, el paseo marítimo se llena de familias desubicadas que vagan por él con aspecto de preguntarse cuál fue el motivo de su viaje.

Siempre me ha llamado la atención la cantidad de gente que parece resignarse a de sus días de vacaciones más que disfrutarlos. Algo que se pone más de evidencia en fiestas, como éstas, de carácter originariamente religioso pero vividas, al menos aquí, de manera cada vez más laica, sin que este laicismo parezca conseguir del todo dotarse de un contenido alternativo y librarse de la mala conciencia por estar celebrando en el restaurante que aún hay dinero por gastar, y no en la iglesia la pasión del Redentor. Parece que el progreso consista en huir de la pasión, en todos sus sentidos: de la Pasión de Cristo, pero también del padecimiento infligido por el trabajo y la escuela. Cojamos a la familia y llevémonosla lejos de todo lo que causa insatisfacción, a un lugar sin obligaciones en el que todo parezca posible.

Y aquí están, desorientados en esta vida fácil de playa y restaurante, alejados por la indolencia también de ese otro sentido de la palabra “pasión”, el de la pasión como deseo.

Las vacaciones son uno de los símbolos sagrados del Capitalismo, que convenció al obrero de que constituyen una conquista social, cuando son en realidad la condición de que éste cambie el sentimiento de libertad de unas semanas al año por el encadenamiento a la maquinaria productiva el resto de su vida. Pero si hoy he destacado la presencia de las familias en este modelo vacacional, es porque han caído en mis manos las palabras de un teólogo laico suizo del S.XIX, hoy totalmente olvidado, llamado Karl Hilty, y que me parecen de gran actualidad, porque sitúa en la familia el origen de los peligros que vislumbraba en la economía de entonces, y que padecemos hoy: aquél a quien le preocupa más, nos dice, el futuro de sus hijos, esposas, nietos, que el de los de los demás, ahorrará para garantizar su futuro. El ahorro es la causa de las desigualdades sociales, no simplemente porque unos tengan más que otros, sino fundamentalmente porque saca dinero de la circulación y lo deprecia, haciendo que el patrimonio tenga más valor que el trabajo.

El tema, por supuesto, requeriría mucha más elaboración, de hecho inaugura una vía, alternativa tanto a la marxista como a la capitalista, silenciada por ambos sistemas, pero que ha ido brotando aquí y allí en forma de pequeñas economías que se articulan en torno a monedas no ligadas al Estado. Pero hoy sólo quería destacar cómo las palabras, precisamente, de un teólogo (aunque desautorizado en su día por la Iglesia), ofrecen con 150 años de antelación la descripción perfecta de la situación de un país al que se educó en el valor supremo de una familia que ahora pasea desorientada por unas playas que son de aquellos a los que le deben el sueldo de sus próximos 30 años.
Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch
http://www.filosofiapractica.com

Splendor Caritatis

¿Será este Papa Francisco el encargado de convertir a la Iglesia en el azote del Capitalismo, y al Banco Vaticano en un Banca Ética? ¿O se puede ser, a un tiempo, caritativo con los que no tienen nada y solidario con los que lo tienen todo?

Programa emitido en Rico al Cuadrado

Mi escaso optimismo no tiene tanto que ver con los posibles episodios incómodos en la biografía del elegido, como con la histórica necesidad que la Iglesia ha tenido siempre de la figura del pobre para hacer brillar su propia riqueza. Espiritual, claro, pero también de la otra, la que mantiene un paraíso fiscal en el corazón de Roma.

En España, una larga tradición nos hace torpes para diferenciar la Caridad de la Solidaridad. Pero, sobretodo ahora que los servicios sociales y la educación están retornando a las manos de la Iglesia, es fundamental distinguirlas. La Solidaridad integra el proyecto vital del otro en el mío, y nos dignifica a los dos como dignifican todas las iniciativas que unen a los seres humanos en un proyecto común. La caridad, en cambio, es un poder que ejerce el que tiene sobre el que no tiene, el que sabe sobre el que no sabe, el que puede sobre el que no.

La solidaridad tiene lugar entre iguales, y cuando encuentra diferencias quiere hacerlas desaparecer. La caridad nunca se da entre iguales, al contrario, reafirma la diferencia.

La caridad puede revestirse de formas solidarias. Bergoglio, dicen, va en metro y cocina. Pero en la Iglesia el hábito sí hace al monje. Históricamente, la Iglesia católica ha resultado experta en apoyar todo tipo de explotaciones aliviando algunas de sus consecuencias más extremas. Justo ahora que parece que Latinoamérica construye una senda propia por la que caminar sin la dependencia del capital internacional, ¿qué mensaje envía la elección de este Papa tan caritativo con los pobres, tan solidario con los poderosos?

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch
http://www.filosofiapractica.com

Espejito, Espejito

Programa emitido en Rico al  Cuadrado

A pesar de las evidencias, el gobierno decide que nuestro espejo no es Chipre· Pero los espejos que no nos gustan son los que nos devuelven la verdad

derf.com.ar_543223_1932013_chipreUna crisis económica es fundamentalmente una crisis de identidad. Por eso España anda a la búsqueda de un espejo que le devuelva una imagen en la que reconocer, no lo que es ni lo que ha sido, porque no le gusta, sino lo que quiere ser de mayor.

Con ocasión de las elecciones italianas ya destaqué cómo su cobertura en nuestros medios tenía más que ver con nuestros miedos y esperanzas en relación a un posible cambio político en nuestro país, que con un genuino interés por el país vecino, del que siempre hemos envidiado su mayor capacidad de integrarse en Europa y en el mundo a pesar de compartir con el nuestro muchos de los vicios que nos han llevado a donde estamos.

Pero esta búsqueda venía de antes. Primero habíamos decidido que queríamos importar de Finlandia el sistema educativo, y de Alemania la competitividad laboral. Esto, claro, acabó cuando el espejito alemán nos dijo que éramos demasiado feos y que teníamos que pasar por el quirófano si queríamos seguir compartiendo espacio. Después unos cuantos quisimos ver en Islandia la posibilidad de decirle que no al gobierno de las multinacionales financieras, pero los medios, o el miedo, decidieron que un país tan pequeñito tenía nada que enseñarnos.

Chipre, aunque menos, también es pequeño. Y los medios, o el miedo, vuelven a decidir por nosotros que el robo de que es víctima su población no tiene que ver con nosotros, porque lo que ocurre es que Chipre, dicen, es un paraíso fiscal y España no, en Chipre el sistema financiero está sobredimensionado en relación a su PIB y en España no, en Chipre los bancos viven del blanqueo de capitales rusos y en España no.

Porque en España lo único que ocurre es que los bancos han invertido su (nuestro) dinero en el extranjero, y en el país sólo poseen pisos. Y que esos pisos subieron de precio porque se pagaban en buena parte en dinero negro, que no pagaba impuestos, y buena parte de ese dinero negro procedía de la mafia Rusa que lo blanqueaba así.
Pero España nunca ha sido un paraíso fiscal, así que medidas como las de Chipre aquí son impensables.

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch
http://www.filosofiapractica.com

El día “de el” Libro

El comentario de actualidad en la radio:

Ayer se celebró en Catalunya el Día de el Libro • No el día de los libros, o de la literatura, no, sino específicamente el de el libro • Esto es así porque a lo que se dedica es al libro-objeto, por eso sus autores no celebran este día hablando de sus libros, o de aquello sobre lo que han escrito en ellos, sino a firmar sus páginas.

Hasta bien entrado el S.XX las páginas de los libros quedaban protegidas por tapas de gran discreción. De color liso, unos caracteres de tamaño moderado se limitaban a especificar el título y su autor, quizás la editorial. Los libros constituían un medio cuasimágico de transmisión de las ideas, y las librerías su santuario protector.

Probablemente en aquella época no gustaban de la exposición al sol. En todo caso, una calle llena de expositores improvisados de libros, en los que se alternaran las tapas marrones, verdes, rojas, pero siempre oscuras y lisas, hubiera sido difícil de asociar con celebración alguna.

Hoy, en cambio, esas mismas mesas sacadas a la calle el Día del libro, pero también, todo el año, los escaparates de la librería, constituyen para la visión una fiesta de fotos, títulos sugerentes visibles desde la distancia, diseños innovadores. El libro se ha transformado en objeto de consumo, y para encontrar lectores no tiene ya suficiente con su contenido, necesita atraer su atención por medio de una portada que represente lo que el libro mismo se siente inseguro de ser capaz de prometer. Un poco como las pizzas congeladas del supermercado.

Esta evolución hacia el libro-objeto no tendría más trascendencia que la de integrarse en la evolución general de nuestros hábitos de compra, si no fuese porque uno no puede evitar recordar en un día así una costumbre asociada a la lectura de aquellos libros-libro de tapas aburridas, que conoció por los pelos de manos de un abuelo lector. La de forrar con papel opaco (de periódico, si el lector no disponía de grandes medios) el libro que uno se aventuraba a sacar a leer al exterior.

Hoy, que en el metro consideramos imprescindible presumir de ser los afortunados consumidores del libro acabado de premiar, o los sesudos lectores de una obra de Kant, que no sé cómo no se ha editado aún con una enorme foto de la cosa en sí en su portada, nos resulta difícil imaginar que fuera común mantener en secreto la identidad de nuestra compañía impresa. Las razones, desde luego, pueden ser diversas, relacionadas con el compromiso en que pudiera ponerse uno, por ejemplo, siendo visto en compañía de Marx en Madrid o el Berlín en 1940; o con la necesidad de preservar del desgaste un bien incomparablemente más caro de reemplazar que hoy día. Pero a mí me gusta imaginar que la razón de fondo es que, antes de que se le hiciera necesario ponerse guapo y atractivo, y exponerse en la vía pública para que, tras negociar un descuento, adquiriera sobre él cualquier viandante derechos de propiedad, el libro era una compañía con la que uno mantenía un diálogo que consideraba preferible mantener en el ámbito de la intimidad.

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch
Consulta de Psicoterapia y Filosofía
http://www.filosofiapractica.com